¿Por qué queríamos la arena en la escuela?

¿Por qué queríamos la arena en la escuela?

En cuanto la escuela empezó a tomar forma en nuestra mente, algo que tuvimos muy claro fue que en Kabia la arena iba a tener su lugar especial. Así que pronto buscamos la manera de poder ofrecerla, nos hicimos con un arenero, con una tonelada de arena y el patio fue el lugar elegido para su propuesta.

¿Por qué queríamos la arena en la escuela? Quién sabe, tal vez porque hasta ese momento nunca habíamos tenido la oportunidad de tenerla de esta manera, pero la verdad es que hay veces, que no sabes que se te remueve por dentro para tener algo tan claro. Ahora si pienso más conscientemente y miro hacia atrás, seguro que eran nuestros recuerdos del verano y la playa, de cuando éramos pequeñas, que tanto disfrutábamos jugando con ella. ¿Por qué digo esto?

Con el inicio de curso pudimos realizar una formación vivencial con Ute Strub y Sonia Kliass en la que pasamos todo el fin de semana jugando con arena. Esta formación marcó un antes y un después en nosotras. Dejar caer la arena entre los dedos, enterrar los pies, el sonido al dejarla caer, pintar sobre ella, frotarla en tus manos… revivió en nosotras un montón de recuerdos. Jugar con la arena tiene un efecto que hace que tus sentidos se despierten, la calma te envuelva y la imaginación tome las riendas. Y vivir todo esto en tu propia carne hace que luego cuando veamos a los niños y a las niñas jugar podamos entenderles mucho mejor.

Todos los días cuando salimos al patio la arena vuelve hacer su magia y los atrapa. Pasan ratos muy largos jugando alrededor de ella. Al principio alguno se quejó porque la arena se le quedaba pegada en la mano, pero el deseo de explorarla hizo que esta incomodidad pasara a segundo plano.

Es bonito poder ver de cerca cuantas cosas hacen con ella, la dejan caer de diferentes alturas a diferentes ritmos (de golpe o poco a poco). Llenan los recipientes, esconden los objetos, la barren, la prueban… con la arena hay un sinfín de posibilidades, nunca se aburren, siempre se reinventan.